Esos ojos que enfrento en mi paso
me clavan y penetran mi pena;
No saben que pasa dentro, pero algo
intuyen;
son extraños que auscultan en este
pequeño espacio de cruzarse en cualquier
lugar por donde hoy paso;
Sus risas se ríen de mi, no saben y me
retumban en las risas que hoy no tengo;
todos allá afuera buscan su programa de tv;
su música y otras cosas que los saquen de si mismo
para ocultar la pesadeces que agobian la vida...
Vitrineo en las vitrinas del libre mercado
este me ofrece de todos mientras dinero
haya por delante;
Vitrineo las farmacias que hay cuadra por medio
ofreciéndome remedio para todo, menos
para la cordura;
Libre mercado, libre comercio;
mientras mas libres seas, menos libres son los hombres;
vendes y compras de todo;
vendes sueños y esperanzas que nunca llegan,
y no hay garantías ni recambio.
Sentado en un banco de madera en la plaza
del pueblo; los graffitis gritan un grito desesperado
pidiendo atención, buscando un espacio
para verter la frustación acumulada;
Donde deposito lo que llevo dentro;
que banco aceptará mis extraños depósitos;
a plazo fijo guardare mis rabias y mis penas;
el libre mercado todo lo tranza;
girares de sus cajas una sonrisa y un alegría;
pero mi cuenta ya esta vacía;
se sobregiró ya no hay nada en mi cuenta;
Mercado libre todos los compras y todos lo vendes
mi salud, mi trabajo, mis respiración y mi agua.
Camino por la vereda de cemento, con rayas horizontales
y no las piso, ni tampoco sus grietas;
juego a esquivarlas y juego a esquivar la vida con ellas;
Donde compro entonces lo que busco
dondes deposito mis penas
donde giro mis alegrías
si ya no hay nada en mi cuenta que no es corriente
si ya no hay nada que un grito ya no haya expresado.
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